J. W. Goethe “Pensar es más interesante que saber pero menos interesante que mirar”

Albert Einstein “La diferencia entre estupidez y genialidad es que la genialidad tiene sus límites”

Meditando sobre la Tonteria

Publicado por on dic 21st, 2011 y clasificado en Economía. Puedes seguir cualquier respuesta a esta entrada a travs de la RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta, o trackback a esta entrada

Meditando sobre la Tonteria

Una reflexión: Una persona que dice tonterías no ha de resultar literalmente un tonto. Se acercará a este calificativo en razón directa al número de tonterías que diga habitualmente. ¿Y qué será una persona que habitualmente diga tonterías? Pues hay dos posibles soluciones. La primera, un tonto habitual. La segunda, un listo; tanto, que remata por ser tonto.

Esta segunda posibilidad se recomienda relacionarla con la coherencia para cuantificar el grado de inteligencia que pueda desarrollar el presunto animal racional. Coherencia se define como el grado de coincidencia lógica entre lo que se dice y lo que se hace. Si el grado de coherencia es aceptable en un tonto habitual, el análisis no merece más esfuerzos que felicitar a quien es coherente en sus tonterías, pues está al límite de sus posibilidades.

Si el grado de coherencia es aceptable en un listo que habitualmente diga tonterías, estaremos ante un caso patológico que merece atención médica especializada, pues aún estamos a tiempo de tratamiento psicológico intenso.

Y si el grado de coherencia es inaceptable en un listo que habitualmente diga tonterías, estaremos ante un listo que se aprovecha de toda oportunidad para lograr ventaja; o sea, que está a la que salta. Pero sucede que cuánto más listo pretenda ser en más tonto deviene, porque la coherencia tiene la virtud de dejar en evidencia al susodicho elemento. Es aquí donde se ponen en ridículo de forma manifiesta, sobre todo, ciertos políticos con responsabilidad de gobierno, al no coincidir lo que preconizan con lo que realizan, agravando con sus tonterías el dictamen sicológico final: tonto pretencioso y aprovechado con alevosía.

No es de menester que los aludidos se vean incitados a contestar, pues habría que abrir otra posibilidad que, de momento, me niego a considerar.

Carlos Soto

Deje una contestacin