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	<title>www.eldiscurso.com &#187; El Discurso.com | Noticias y articulos de economia, internacional, cultura, ciencia, deportes, viajes &#8230;</title>
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		<title>Los economistas no se ponen de acuerdo</title>
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		<pubDate>Sat, 29 Oct 2011 11:17:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Redacción</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Inflación o deflación, e aquí el dilema. Los economistas saben que las  “expectativas”  definen el comportamiento de los inversores, los empresarios, los trabajadores y hasta de  la clase política, haciendo que siempre se cumplan aquellas. De tal manera que si temen inflación actúan de tal manera que ayudan a que se produzca, y lo mismo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_353" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><a class="highslide" onclick="return vz.expand(this)" href="http://www.eldiscurso.com/wp-content/uploads/2011/10/inflación.jpg"><img class="size-medium wp-image-353" title="Inflación " src="http://www.eldiscurso.com/wp-content/uploads/2011/10/inflación-300x229.jpg" alt="" width="300" height="229" /></a><p class="wp-caption-text">Los economistas no se ponen de acuerdo. ¿Inflación?, ¿deflación?, ¿estanflación?</p></div>
<p style="text-align: justify;"><strong>Inflación</strong> o <strong>deflación</strong>, e aquí el dilema. Los economistas saben que las  “<em>expectativas</em>”  definen el comportamiento de los inversores, los empresarios, los trabajadores y hasta de  la clase política, haciendo que siempre se cumplan aquellas. De tal manera que si temen <strong>inflación</strong> actúan de tal manera que ayudan a que se produzca, y lo mismo ocurre si las expectativas son de <strong>deflación</strong>. Por lo tanto, el primer paso <strong>es ponerse de acuerdo en las “expectativas&#8221;</strong>. Atacar la <strong>crisis</strong> puede hacerse desde varios frentes, pero hay que tener mucho cuidado con no contradecir las expectativas. Veamos lo que se discute hoy.</p>
<p style="text-align: justify;">Unos defienden que la <strong>crisis</strong> ha tocado fondo. Si el <strong>dinero </strong>se mantiene barato y fácil de conseguir hará <strong>subir los precios</strong>, estos a los salarios, y estos al <strong>consumo</strong> en detrimento del ahorro. El <strong>consumo</strong> alimentará la noria y nos introduciremos en una espiral inflacionista salarios-precios con resultados parecidos a los que acabamos de sufrir, y que nos han llevado a este pozo. El <strong>Banco Central Europeo</strong> y la <strong>Reserva Federal</strong> en Estados Unidos se verían abocados a cambiar sus políticas monetarias en aras de no provocar semejante escenario. Subir el precio del <strong>dinero</strong>, ya sería la consigna.</p>
<p style="text-align: justify;">En la otra banda están los que defienden que <strong>el exceso de oferta</strong> actual debida a la <strong>contracción de la demanda</strong> es la responsable de la situación económica. Las altas <strong>tasas de desempleo</strong>, la sobredimensionada capacidad productiva de muchas empresas y la grave situación de sectores estratégicos, impiden que se <strong>equilibren la oferta y la demanda</strong>. Si el <strong>dinero</strong> no se mantiene barato <strong>la espiral de precios bajos -salarios bajos</strong> nos conduciría a una <strong>deflación</strong> de características no evaluadas pero, en cualquier caso, gravísimas. Por tanto para estos economistas el peligro hoy se llama <strong>deflación</strong>. Actúese sobre la demanda y evítese el problema, pero no se suba el precio del <strong>dinero </strong>al tiempo que oblíguese al sector financiero a conceder préstamos al consumo, es su banderín de enganche.</p>
<p style="text-align: justify;">Los primeros contraatacan diciendo que  la <strong>inflación </strong>por ellos anunciada hará subir los productos básicos, las <strong>materias primas</strong>, el petróleo y los alimentos. Si para entonces todavía mantenemos semejante nivel de desempleo, ya no hablaremos de inflación ni deflación sino de &#8220;<strong>estanflación</strong>&#8220;.  El peor escenario posible. Las espadas están en todo lo alto. Veremos como acaba.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Markus Leroy</p>
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		<title>Antropología Política en el foco de la crisis económica</title>
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		<pubDate>Thu, 20 Oct 2011 10:37:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Redacción</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
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		<description><![CDATA[Los partidos políticos a estudio bajo el prisma de la antropología. A pesar de que no existen trabajos de campo específicos y científicamente rigurosos, lo que representa una gran laguna, El Discurso quiere excitar la curiosidad de los profesionales de la antropología para que alguno de ellos estudie un tema que nos parece apasionante y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_92" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><a class="highslide" onclick="return vz.expand(this)" href="http://www.eldiscurso.com/wp-content/uploads/2011/10/senado.jpg"><img class="size-medium wp-image-92" title="Senado" src="http://www.eldiscurso.com/wp-content/uploads/2011/10/senado-300x198.jpg" alt="" width="300" height="198" /></a><p class="wp-caption-text">Antropología política en el foco de la crisis económica</p></div>
<p style="text-align: justify;">Los partidos políticos a estudio bajo el prisma de la antropología.</p>
<p style="text-align: justify;">A pesar de que no existen trabajos de campo específicos y científicamente rigurosos, lo que representa una gran laguna, <strong>El</strong> <strong>Discurso </strong>quiere excitar la curiosidad de los profesionales de la antropología para que alguno de ellos estudie un tema que nos parece apasionante y que no es otro que el estudio de los partidos políticos, sus militantes y sus relaciones con los ciudadanos desde los postulados de la antropología.</p>
<p style="text-align: justify;">Este camino de investigación podría revolucionar con sus resultados la práctica política y permitir a los ciudadanos conocer mejor que tipología de clase política los rige; en que tipo de sociedad nos encontramos y a cual deberíamos aspirar. Una aspiración que en España  pasa por cambiar la cualidad responsable de que la ciudadanía haya sido tradicionalmente considerada por las estructuras de los<strong> partidos políticos </strong>como consumidora pasiva de la acción política, que descansa y es desarrollada por una élite, -los políticos profesionales-, sin más importancia democrática como tal colectivo que la que representa el escrutinio cuantitativo de sus votos en los procesos electorales.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo a la luz de la <strong>antropología política</strong> se reivindicaría una ciudadanía creadora potencial de las políticas que les atañen y a la que no pueden ser ajenos; actores necesarios en su representación funcional del día a día. Donde no se puede desligar u olvidar el contexto social, de participación colectiva, que la política tiene. Cosa, que por desgracia no ocurre salvo en minorías organizadas e interesadas; correas de transmisión ciudadana de los partidos políticos, muchas veces subvencionadas por ellos.</p>
<p style="text-align: justify;">El carácter evidente de la <em>etnopoliticología</em> merece atención. Un estudio de las clases políticas del  mundo, democráticas o no, europeas, africanas, sudamericanas o asiáticas,  y el análisis comparativo y diferencial apuntan a que la actividad política y sus manifestaciones  se sustentan sobre dos pilares básicos o maestros: uno biológico y otro social.</p>
<p style="text-align: justify;">De tal manera que tiene que haber <strong>superestructuras biológicas</strong> <strong>universales</strong> que hacen a un individuo acercarse a la política, aquí y allá; ayer, hoy, y mañana.</p>
<p style="text-align: justify;">Por otro lado no debemos obviar que una determinada <strong>clase política </strong>y sus postulados o credo político sólo pueden ser entendidas en un determinado contexto social. El caso de los partidos políticos españoles es claro y evidente y pivota sobre las consecuencias de una guerra civil, seguida de una dictadura prolongada y una transición a la democracia no aceptada como definitiva por el conjunto de los partidos de manera unánime.</p>
<p style="text-align: justify;">De hecho las interrelaciones que se establecen entre los ciudadanos y sus políticos están basadas en un amplio espectro de emociones íntimamente ligadas al concepto de bando, de tal manera que la política se convierte en una síntesis del dialogo, propio y particular en cada cultura, que se establece como fruto de las interacciones sociales.</p>
<p style="text-align: justify;">Por último, desde el punto de vista lingüístico se establecen una serie de vocablos, palabras, y frases retóricas que, utilizadas por la élite y sus elementos de difusión, hacen que agrade a unos y repela a otros. Los valores sociales que incorporan y los efectos que producen en los ciudadanos dependen del contexto social e histórico en el que se producen.</p>
<p style="text-align: justify;">Como podemos intuir los caminos que se abren con el estudio antropológico son múltiples. Un estudio científico de Antropología Política y la posterior divulgación de las conclusiones que el mismo produzca, aportarían mucha luz y ayudarían a que caminásemos hacia sociedades más justas.</p>
<p style="text-align: justify;">Como primer corolario se deduciría que la democracia no puede ser implantada, ni presentar las mismas características en todas las sociedades. Ese no es el fin. El fin último es que cada sociedad alcance el grado democrático máximo y en los plazos temporales mínimos que sus estructuras sociales permitan. Todo lo demás será crear tensiones innecesarias y, probablemente, dificultar y retrasar la consecución del objetivo.</p>
<p style="text-align: justify;">Markus Leroy</p>
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